28
- Lctcmps

- 29 dic 2025
- 3 Min. de lectura
París
21 de diciembre 2025

Escribo esta entrada porque es el inicio de mis 28 años. Quiero que la energía para entrar este año sea la energía plasmada ahora: mi calma y cariño hacia mi vida.
No he reflexionado muchísimo este año, como he hecho en los anteriores. No sé si es por no agobiarme de las cosas que se han hecho o, por el contrario, de las que no se hicieron del todo. Creo que en el fondo, es porque estoy disfrutando del proceso. Algo nuevo, extraño y un poco aterrador -para mi personalidad y la manera en que me gusta vivir-.
Siento que me he pasado una vida entera sacando conclusiones, una frase, un punto final, de lo que me ha ido sucediendo y de lo que soy. Como si la Elena de 2024 ya es demasiado desgastada para la Elena del 2025. Esta vez, no me apetece tanto, ni reflexionar, ni buscarle un sentido, ni ponerle un límite. No quiero sacar una conclusión de mí misma.
Me gusta lo que estoy creando. Muchas veces no soy perfecta, pero me siento muy tranquila conmigo misma, muchísimo más que en épocas pasadas. Claro, sigo teniendo ciertas cosas igual, miedos que no me he quitado del todo: la dicotomía constante que vivo conmigo misma que se resumiría en mi entendimiento conceptual entre la dependencia emocional, el amor y la independencia sana, pero este desconocimiento que tengo de llevarlo a la práctica. Mi limitación lingüística frente al país donde vivo, mi poco conocimiento del mundo laboral e institucional legislativo -o, básicamente, todas las actividades relacionadas con el adulting-. Mi temor a cometer errores o haber cometido "él error del mundo mundial" y ya todo se jodió -claro, lo trabajo con la psicóloga que la vida no es un error y un acierto. Son experiencias que te indican por donde ir, hasta que ya no es necesario seguir por ahí, o, por el contrario, que más bien, continúes el camino-. Y, por último, mi gran desgaste últimamente, la desconfianza al trabajo que tengo: mi constante sospecha a la inestabilidad económica -no saber cuánto voy a ganar al mes, ya que soy autónoma-.
Pero, me gustan el resto de cosas que he logrado conseguir. Tengo muy buenas amistades y llevo ya años no cuidando esas relaciones únicamente yo. Tengo ideas artísticas y proyectos artísticos que me agradan. Es más, ya me considero a mí misma una persona creativa. Algo que llevaba buscando desde aquella vez que llegué llorando a mi madre, porque en la escuela todas mis compañeras de primer grado dibujaban mejor que yo. Me gusta la creatividad que he cultivado, esa que sigue variando con el tiempo. -Creo que también por eso me cuesta tanto escribir un statement de artista. No estoy segura qué busco, simplemente, que estoy buscando- Agradezco, aunque a veces es un peso, que mi trabajo me ofrezca la libertad horaria que yo alguna vez pedí y, claro, también me permite mantenerme en esta ciudad.
Siento que quiero profundizar más en el conocimiento que tengo esta gran urbe donde vivo, de su oferta cultural, de su mundo cultural. De sus actividades "extra-escolares", esas actividades que deseaba poder hacer cuando tuviera "mí" dinero. Quiero profundizar más en encontrar mi ritmo temporal como adulta independiente.
No sé qué habría pensado la Elena del pasado de lo que debería ser la Elena de ahora. Muchas veces pienso: Elena pequeña había pensado que existiría hasta los 20 o 21 años y, ahora, me toca improvisar. Lo único que sí tengo certeza, el pensamiento con que deseo cerrar mis 27 para comenzar mis 28, es el siguiente: la Elena pequeña / adolescente vería en mí una persona creativa, fashionista, que cuida a la gente a su alrededor y que se ha movido por el mundo, como una vez pensamos que haríamos -aunque también estábamos desesperadas por buscar algo estable-. Y, por tanto, la definiría como una persona interesante. Básicamente, eso es lo que cuenta, que la Elena pequeña/adolescente estaría contenta de la versión Elena de 28.
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Lov u all!
L





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